Mientras la leía, sentía muchas emociones recorriendo mis venas. Como si de pronto, la sangre ya no fuera sangre, sino millones de sentimientos recorriendo cada parte de mi cuerpo.
Lo nuevo, lo difícil, lo distinto,lo inestable. Me la jugué por otros caminos, por caminar, por conocer culturas, por salir. Me la jugué por comenzar a buscar lo humano dentro de las personas. Me interesa conocer, salir de mi zona de confort y comenzar a moverme. Tomar distancia de lo que llamamos normal, para tener perspectiva: dicen que no se puede tener perspectiva sin distancia. Me la jugué por viajar y todo lo que ello significa.
LOS MIEDOS
Que escriba en estas líneas que no tengo miedo, sería una mentira. Siempre que emprendemos cosas nuevas, que tomamos decisiones importantes para nuestras vidas o que elegimos jugarnos por lo que pensamos o queremos, ellos están ahí, intentando que des marcha atrás o te quedes en el molde.
Sin embargo, atravesarlos, es una gran recompensa. Elegir no paralizarnos ante ellos debe ser un deber y una obligación. Con el tiempo y a medida que vamos acumulando experiencias, nos convertimos en guerreros especializados en destruirlos, nuestra misión y objetivo primordial.
LA UTOPÍA
Quizás sí, soy un tipo utópico, un poco loco. Creo en la gente, creo en la naturaleza y en la vida. Creo en los sueños y en que hay que trabajar para que ellos sean menos sueños y más realidad. Creo en las ideas, en la lucha, y sí, ¡luchar!, pero también creo en la increíble resiliencia del espíritu humano, en esa característica especial que nos impulsa a levantarnos una y otra vez, sin importar cuántas veces caigamos, ya que para emprender nuevos caminos viajando, hay que luchar con el destino.
Creo en el destino y en el maravilloso viaje de descubrimiento que emprendemos juntos, pero, sobre todo, creo en mi inseparable compañera, mi perra Mali. En sus ojos, encuentro una lección profunda de lealtad y en su amor incondicional, una fuente de inspiración y fuerza que me impulsa a ser mejor cada día. Los valores que me ha transmitido son más que enseñanzas; son el faro que guía mi camino y la chispa que enciende mi espíritu.
Hoy emprendo la senda hacia mi utopía, marchando aunque parezca alejarse con cada paso que doy. En palabras de algún aventurero de antaño: «la utopía es como el horizonte distante, siempre desafiante, siempre elusiva, pero es la razón misma para embarcarse en la aventura. Es el faro que guía mi camino, y hacia ella me dirijo con determinación firme y constante».
Por eso me voy, por eso nos vamos: de viaje.
¡Pero recuerda!… Nunca abandones a tu Perro en Vacaciones, una reflexión:
«Dicen de ti…
Eres un ser humano
Dicen de él…
Es un animal
Y no se han dado cuenta que vuestra diferencia está en algo muy simple… Tú piensas que le quieres y el te quiere sin pensar
Mali la perra loba (Wolfdog)
… Tu perro»
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