El Valle de Benasque se encuentra en el sector más oriental de la Comunidad de Aragón, franqueado por los Valles de Arán (Lérida) por el lado catalán y el Valle de Gistaín por Navarra. Son muy peculiares sus costumbres locales, su folklore, su arquitectura, la gastronomía y cómo no, su maravilloso entorno natural y sus pistas de esquí. Benasque se ha adaptado muy bien al turismo que ha hecho renacer tantas comarcas rurales, en pleno proceso de abandono y despoblación, sobre todo por su oferta diversificada de servicios. Fue declarado Parque Natural, con el nombre de Posets-Maladeta, a mediados de los noventa. Se intentaba así proteger sus tesoros naturales a nivel de fauna, flora, paisajes, formaciones geológicas, etc.
La población ronda los 1.700 censados en el municipio, que comprende Benasque, Cerler y Anciles. Como cabeza del valle está la Benasque, en la margen izquierda del río Esera, y a más de 1.100 metros de altura. Aquí se concentran varios picos que superan los tres mil metros de altitud. Su nombre podría significar “tierra de Venus”, la Diosa del Amor romana, o incluso hacer referencia a las cacerías (venaciones). Porque fueron los romanos quienes realizaron sus primeras construcciones, como en tantos lugares, atraídos en este caso por sus aguas sulfurosas. Ya en la Edad Media, Benasque se situaba en el Camino de Santiago que tanto unió a la Península al Continente Europeo. Su castillo medieval fue destruido en el siglo XIX por razones de Estado, de cara sobre todo a que el enemigo (Francia) no se aprovechara de su estratégica posición. Tiene un dialecto propio, “el Patués”, que resulta de la mezcla de las lenguas que han convivido en esta transición.
La Estación de Cerler.
Cerler pertenece al grupo de explotación turística Aramon y presume de la bajada más grande de España: 9 kilómetros. Se sitúa bajo los picos más elevados de Los Pirineos (Aneto y las Maladetas), luego las vistas son impresionantes y la calidad de la nieve también. La lejanía del mar la convierte en una estación con muy escasa humedad, por lo que la nieve artificial resulta mucho mejor. Entre sus récords y pecualiaridades está el contener la cota más alta de Aragón, con 2.630 metros), de lo cual resulta la bajada más larga de toda España: 9 kilómetros de descenso continuado que hará las delicias de cualquier esquiador. No en vano ha sido votada tantos años como la mejor estación de esquí española, que sitúan sus pistas en la lista de las 25 mejores del mundo. Aramón Cerler está orientada especialmente al esquí de montaña.
A la estación de esquí se accede por dos sectores: Cerler, situado a 1.500 metros, también llamada “El Molino”, y Ampriu, que se eleva a los 1.900 metros. Las dos están muy bien, sólo es una cuestión de preferencias personales. El jardín de nieve (para niños) se localiza en el sector de Ampriu. Cualquiera que sea el alojamiento elegido, tendremos que trasladarnos a las pistas por carretera: Ampriu está a 6 kms de Cerler y a 12 de Benasque. La estación de esquí alpino de Cerler cuenta con más de 60 pistas y unos 20 remontes: 7 pistas verdes, 17 azules, 27 rojas y 15 negras. También cuenta con 4 itinerarios, un snowpark y un circuito de nieve en Ampriu.
Refúgiate de la vida en La Renclusa.
Es un refugio que tiene más de cien años, prueba de su éxito en la acogida de montañeros, siendo además el arranque más frecuente para el ascenso al Aneto (3404 metros sobre el nivel del mar). ¡Cuando nieva es muy difícil distinguirlo del manto blanco que tiene alrededor! Está situado a 2140 metros sobre el nivel del mar y se llega aquí por un camino que parte de La Besurta, área de ocio conectada por un autobús local. Tiene 92 plazas disponibles y ha sido remodelado hace poco, pero esto no ha repercutido en su estilo tradicional. Ofrece unos servicios que contrastan con lo salvaje de su entorno: agua caliente, calefacción, servicio de bar con comidas, mantas, taquillas, enfermería y guardaesquíes. Sólo has de portar un candado propio.
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