¿Cuál es tu plan ideal para estas vacaciones del puente de mayo?

Preguntamos a algunos viajeros por sus mejores vacaciones del puente de mayo. Hay gente que prefiere el turismo rural y otros la playa, o la fiesta en sitios paradisíacos. Depende no sólo de los gustos sino también de las circunstancias personales, como nos recuerda Elena. Para Raúl, por ejemplo, al trabajar en el mundo de la noche lo que busca cuando puede es marchar al campo, a la montaña, ver la luz del día y desconectar… Para Lucía, sin embargo, las aglomeraciones del turismo de costa no son un impedimento para pasarlo bien. También hay quien prefiere salir a los caminos, peregrinar y encontrarse con uno mismo, como Miquel, aunque siempre estemos dispuestos a pasarlo bien en compañía. Hay unas vacaciones a tu medida y no hace falta marchar acompañado siempre encontrarás posibles compañeros de viaje.

Cristian, 36. Bilbao.

Cristian trabaja en un taller de impresión, como colorista. En cuanto tiene dáis libres, intenta ocupar esas horas con planes interesantes que le permitan desconectar de la rutina.

Mi viaje ideal es moverme por España en una moto de carretera, una mochila y algo de ropa en las alforjas. Y , sobre todo por la costa, parando en cada lugar que me gusta para disfrutarlo, aunque sí me gusta tener ya las noches reservadas de antemano para no tener que hacer nada. Limitarme a conducir y disfrutar.

Sobre la anécdota divertida, un día que fui a Madrid aparqué en los alrededores de la Castellana y me fui a dormir, con tan mala suerte que al día siguiente, al marchar, no encontraba el coche. ¡No recordaba dónde lo había dejado! Estaba tan desesperado que hablé con un taxista para me diera una vuelta por los contornos, a ver si lo encontraba así, pero fue y me dijo: “mira, niño, olvídate: podría estafarte y decirte, vale, vamos a hacerlo, pero esto es un hormiguero de callejuelas y no sé si así lo vas a poder encontrar”. Incluso me dirigí a la Policía y estuvieron buscando, también, y hablé con unos antidisturbios que andaban por ahí y que se rieron bastante de mí. Me hicieron un croquis de las calles y me preguntaron que qué había bebido anoche, que cómo no recordaba el lugar aproximado donde aparqué. ¡Después de tres horas y media largas, estaba hablando con unas señoras sobre mi problema cuando por fin el coche apareció! También recuerdo una anécdota que me pasó en la playa, era por Galicia, iba con unas amigas “guiris” y dije que me gustaría bañarme pero no tenía toalla para secarme… Ellas me dijeron que si me metía en la mar, me la compraban, porque era invierno y no creían que fuera a hacerlo. Tampoco tenía traje de baño. ¡El resto, os lo podéis imaginar!

Lucía, 45. Valencia.

El trabajo de una agente inmobiliaria es muy exigente, no hay horarios y sí un estrés permanente, por lo que Lucía está siempre pensando en la fiesta que va a disfrutar cuando salga de su oficina. De su ciudad.

Mis vacaciones ideales son en una playa de Levante, por esas fechas ya empieza a hacer bueno y no tengo un largo viaje por delante. Irme a Mallorca, por ejemplo, para mí es como ir a otro país: tienes que coger un barco o un avión, rompes con todo y cuando te quieres dar cuenta estás al otro lado del mar. Como anécdota divertida recuerdo el día en que España eliminó a Alemania en el Mundial de 2010, el que ganamos. Resulta que estaba viendo el partido en compañía de unos alemanes que había conocido allí, en el pueblo donde ellos se concentran, que se llama El Arenal. ¡Una se contagiaba de la decepción que supuso esa eliminación, me parece que en semifinales! Lo divertido del caso fue que los españoles de la isla empezaron a llegar en masa con sus coches, tocando las bocinas, para celebrarlo precisamente allí. Los alemanes respondieron muy bien a la provocación, la verdad, con mucha resignación, aunque se notaba que estaban un poco cabreados. ¡En cualquier caso, es lo que tienen estos sitios de fiesta, que uno al final viene a pasarlo bien! Y unos y otros seguimos la fiesta como si nada, había un ambientazo tremendo, como siempre hay allí en el verano, sólo que esta vez con el aliciente del fútbol. ¡Este año toca Mundial otra vez!

Elena y Jaime, 25 y 33. Asturias.

Este joven matrimonio asturiano tienen ganas de juntar unos días libres y salir de la rutina del trabajo, del día a día, a poder ser en un ambiente relajado y a ser posible exótico.

Yo creo que el tema de las vacaciones depende mucho de las circunstancias de trabajo, no tanto de las personas. En el caso de Jaime y el mío son muchas horas de trabajo y hay que estar a 100 por hora, por lo que buscamos desconectar en cuanto podamos. Y a poder ser, en algun.sitio de naturaleza, un pueblo distinto donde pasear, o relajarnos en un spa. Tengo recuerdos muy buenos de Évora (Portugal), por ejemplo, donde visitamos un santuario que estaba recubierto de calaveras y huesos.

¿Anécdota divertida? ¡Tengo una en Pompeya, aunque mas que divertida fue una p**ada! Resulta que nos bajamos del bus, hacía más de 25 grados y las señoras que iban con nosotros le preguntaron a la guía por el si llevaban sus chaquetas. Y ella, tan maja, dijo que como hacía súper bueno que nos iba a sobrar la ropa… ¡A mitad de la excursión, de la nada, se puso el cielo negro y un fríooo! Y cayó una tromba de agua que se podía salir en canoa de allí, y casi todos se fueron corriendo y sólo nos quedamos cuatro por allí… Seguimos la visita y de repente salió el sol, mientras la guía a todo esto seguía hablando y hablando, ¡lo mejor fue que me encontré entre las piedras 2 euros y me los gaste en un trozo de pizza!

Miquel, 23. Tarragona.

Está estudiando Medicina y ha sido guía y monitor para viajes organizados. Su mejor plan, muchas veces, coincide con estos empleos esporádicos en el mundo del turismo.

Uno de mis viajes preferidos es peregrinar, a pie o en bici, recorriendo muchos kilómetros y conociendo el suelo que pisas. Me considero una persona espiritual y con sensibilidad para el Arte, la Historia, la Naturaleza… Pero andar estos caminos también da lugar, sobre todo, a anécdotas divertidas que no te pasan en un viaje “normal”. Da más pie a una convivencia más profunda con las personas que van contigo y que puedas conocer sobre la marcha: al final, te das cuenta de lo mucho que buscamos el contacto con otras personas, conocer sus historias y pasar buenos ratos.

Como guía, cuando tenía 21 años hice el Camino de Santiago del Norte, trabajando en una peregrinación organizada que incluyó a cientos de personas. En ocasiones, me adelantaba un poco a los demás para controlar un poco el tráfico y llegué a ver a una cierva pasando a saltos, cruzando la carretera. ¡Anécdotas divertidas se dieron muchas! Por ejemplo, en Asturias se unió a nosotros un oficial del Ejército, ya mayor, y había unos caminantes “profesionales” en el grupo que le forzaron un poco a seguir su ritmo de zancada… Daban por supuesto que por ser militar se adaptaría bien a esa marcha suya, pero no tuvieron en cuenta su edad… ¡Y el pobre hombre acabó esa etapa en una ambulancia, sin nada grave desde luego, pero es que esos “locos” literalmente le “cascaron”! También recuerdo con una sonrisa el ambiente desenfadado que se creó en un grupo tan grande, todo el mundo se dedicaba a ligar con quien podía, y los que mejor se portaron al final fueron curiosamente los más jóvenes. ¡Quién iba a pensar que en un viaje de trasfondo religioso se producirían tantas aventuras extramaritales!

Alberto, 42. Madrid.

Trabaja como encargado de una discoteca y sus horarios van al revés del mundo: dormir por el día, vivir por la noche. No es extraño que quiera escapar cuando puede de esta dinámica y variar sus experiencias, lejos de ese ambiente nocturno que es habitual para él.

A mí me encanta la montaña y de hecho he trabajado mucho en equipos de rescate, por lo que no me es un medio desconocido. En una ocasión, yendo con unos amigos al refugio de la Renclusa, en el Pirineo Catalán, nos sorprendió una ventisca que nos impedía la visión y el avance. Aquello fue un poco como en la película “Viven”, buscándote la vida para pasar la noche allí mismo, porque lo más inteligente en estas situaciones es quedarte donde estás y no aventurarte en lo desconocido. Al ver la situación saqué mi pala y me puse a hacer un refugio, tan currado que parecía un chalé, tenía chimenea y todo, pero mis amigos no eran tan duchos en el tema y para empezar cometieron un error de libro: pisaron la nieve sobre la que estaban construyendo la salida del refugio, una bóveda de nieve compacta que miraba hacia el valle, y eso favoreció que ese techo se resquebrajara.

Al día siguiente, al madrugar, vi que estaban durmiendo con la bóveda del refugio casi a un palmo de sus cabezas. Les dije, en plan de broma: “habéis estado a punto de no despertaros”, pero era una exageración. La nieve, al derretirse con el sol de la mañana, se había ido viniendo abajo poco o poco, pero no era tanta cantidad como para taponar la salida del refugio. Son cosas que suelen pasar cuando uno sale tanto a la montaña, siempre hay anécdotas, sobre todo por el exceso de confianza de la gente que no está tan familiarizada con la montaña.

También yo he pagado alguna novatada. Recuerdo, por ejemplo, una vez que fuimos a una casa rural y no teníamos leña para la chimenea… ¡Ni para la barbacoa! Íbamos dos chicos con tres amigas y claro, era noche cerrada y ahí nos tienes a los dos yendo a buscar por el monte… ¡Menos mal que encontramos una granja abierta y los lugareños se portaron, pero no la soltaron de la primera! Tenían un montón de leña apilada afuera, pero no nos dieron un poco sino después de un interrogatorio típico de los pueblos: que quiénes éramos, que de dónde veníamos… Eran gente maja, al final. Cuando llegamos a la cabaña, nuestras amigas estaban bailando con la música a tope: hicimos el fuego a toda prisa con la presión de que teníamos mucha hambre, fue otro escenario al estilo “Viven”, y freímos las viandas envueltas en papel de aluminio porque también nos faltaban las parrillas… Son viajes tontos, pero que luego siempre recuerdas.

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4 comentarios

PerujoTeam 01/04/2018 - 23:03
Una experiencia tipo Viven en Cerler tiene que estar muy bien. Sobre todo si tu compi no se cuida mucho y te puedes hacer unas tostadas con su tocinito
Pili 02/04/2018 - 07:53
Mi plan ideal es cualquiera de esos: lo unico que me falta es tiempo pero en cuanto pueda tiro millasss
Laura 02/04/2018 - 14:00
mis vacaciones mejores fueron el par de semanitas que me pase en Italia haciendo lo que me daba la gana en todo momento. menos mal que habia sacado los hoteles antes de ir porque me robaron el bolso! y encima me choque con un jabali....
PerujoTeam 02/04/2018 - 14:50
Que bueno lo del general ese!! Mira que hacer correr a un general... ya no estan pa esos trotes. Me han entrado ganas de hacer el camino este verano, a ver si puedo
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