Hablamos con Paco, zapatero especialista en reparación y colocación de suelas Vibram. Paco, ¿por qué la gente usa Vibram como suela de preferencia?
Por la calidad. Por la marca, que es sinónimo de calidad, de buenos componentes que resultan en una mayor adherencia y durabilidad. Yo a los clientes les ofrezco un muestrario con otras marcas, más que nada, para que tengan algo para elegir, pero cuando la gente ve el logo de Vibram ya no quieren ver más: es una marca de referencia en el mundo de la montaña y del deporte en general. Tenemos suelas para montaña, alpinismo, mojado, mountain bike, enduro, moto, trail, running… Incluso para calzados normales, por qué no, pues son suelas que valen para todo.
¿Cuándo se cambia la suela en un calzado deportivo o de montaña?
Cuando empieza a perder prestaciones. Es importante saber cuándo llega el momento de cambiar de suela, de resolar. Porque recauchutar es otra cosa, eso es colocar una goma encima de otra, pero resolar supone un cambio total de suela. Como reestrenar la bota o zapatilla. Y no deberíamos ahorrar en este mantenimiento por simple seguridad: un mal resbalón puede suponer una lesión o algo peor. Lo más curioso es que se puede mejorar la calidad incluso de la suela de la bota nueva, recién comprada: tengo clientes que me vienen de la tienda, de comprar el calzado justo antes, para que les coloque mis suelas y estrenar sus botas o zapatillas con ellas.
Eso sí que es chocante, en efecto, que se pueda mejorar lo nuevo de tienda. ¿Cuáles son las características que busca el usuario en las suelas Vibram?
Depende de para qué quiera la suela, de su deporte. Los runners, por ejemplo, quieren adherencia pero también que sea un material ligero. Y hay que mencionar un material novedoso que ha sacado Vibram, que se llama megagrip y que es lo último del mercado en adherencia y durabilidad, pero que es muy ligero además.
Mucha gente se preguntará si sale rentable arreglar las botas o zapatillas, ¿no?
Por supuesto que sale rentable. De hecho, en el calzado de montaña, por ejemplo, que es un producto que no baja de los 100 euros (si es de mínima calidad), cambiar una suela te puede suponer un ahorro de mucho más de un 65% en comparación con la compra de una bota nueva. Y cambiando las suelas, en lo que a eso se refiere, vuelves a estrenar la bota a muy bajo costo, porque yo las coloco nuevas.
Parece mentira que en el tiempo del usar y tirar se puedan reparar las cosas.
Sí, pero es que además son calzados de cierto nivel y es una pena tener que tirarlos, muchas veces nuevos, simplemente porque la suela se ha desgastado. Eso tiene fácil arreglo, se cambian sobre la marcha y supone un desembolso de entre 20 y 35 euros, nunca más de 40, en función del tipo de calzado. Tengo clientes que hacen trail running (carrera en desnivel) y es un entrenamiento muy continuo, muy agresivo con las suelas, que lógicamente se desgastan a una rapidez que no se corresponde con el resto de la zapatilla. Y entonces es hora de cambiar no todo el calzado, sino esa suela que se puede sustituir por poco dinero. Y reestrenamos la bota o zapatilla, como si fuera recién comprada.
Da gusto volver a esos tiempos artesanales en que se podía reutilizar todo.
Hablamos con Paco, zapatero especialista en reparación y colocación de suelas Vibram. Paco, por qué la gente usa Vibram como suela de preferencia?
Por la calidad. Por la marca, que es sinónimo de calidad, de buenos componentes que resultan en una mayor adherencia y durabilidad. Yo a los clientes les ofrezco un muestrario con otras marcas, más que nada, para que tengan algo para elegir, pero cuando la gente ve el logo de Vibram ya no quieren ver más: es una marca de referencia en el mundo de la montaña y del deporte en general. Tenemos suelas para montaña, alpinismo, mojado, mountain bike, enduro, moto, trail, running… Incluso para calzados normales, por qué no, pues son suelas que valen para todo.
¿Cuándo se cambia la suela en un calzado deportivo o de montaña?
Cuando empieza a perder prestaciones. Es importante saber cuándo llega el momento de cambiar de suela, de resolar. Porque recauchutar es otra cosa, eso es colocar una goma encima de otra, pero resolar supone un cambio total de suela. Como reestrenar la bota o zapatilla. Y no deberíamos ahorrar en este mantenimiento por simple seguridad: un mal resbalón puede suponer una lesión o algo peor. Lo más curioso es que se puede mejorar la calidad incluso de la suela de la bota nueva, recién comprada: tengo clientes que me vienen de la tienda, de comprar el calzado justo antes, para que les coloque mis suelas y estrenar sus botas o zapatillas con ellas.
Eso sí que es chocante, en efecto, que se pueda mejorar lo nuevo de tienda. ¿Cuáles son las características que busca el usuario en las suelas Vibram?
Depende de para qué quiera la suela, de su deporte. Los runners, por ejemplo, quieren adherencia pero también que sea un material ligero. Y hay que mencionar un material novedoso que ha sacado Vibram, que se llama megagrip y que es lo último del mercado en adherencia y durabilidad, pero que es muy ligero además.
Mucha gente se preguntará si sale rentable arreglar las botas o zapatillas, ¿no?
Por supuesto que sale rentable. De hecho, en el calzado de montaña, por ejemplo, que es un producto que no baja de los 100 euros (si es de mínima calidad), cambiar una suela te puede suponer un ahorro de mucho más de un 65% en comparación con la compra de una bota nueva. Y cambiando las suelas, en lo que a eso se refiere, vuelves a estrenar la bota a muy bajo costo, porque yo las coloco nuevas.
Parece mentira que en el tiempo del usar y tirar se puedan reparar las cosas.
Sí, pero es que además son calzados de cierto nivel y es una pena tener que tirarlos, muchas veces nuevos, simplemente porque la suela se ha desgastado. Eso tiene fácil arreglo, se cambian sobre la marcha y supone un desembolso de entre 20 y 35 euros, nunca más de 40, en función del tipo de calzado. Tengo clientes que hacen trail running (carrera en desnivel) y es un entrenamiento muy continuo, muy agresivo con las suelas, que lógicamente se desgastan a una rapidez que no se corresponde con el resto de la zapatilla. Y entonces es hora de cambiar no todo el calzado, sino esa suela que se puede sustituir por poco dinero. Y reestrenamos la bota o zapatilla, como si fuera recién comprada.
Da gusto volver a esos tiempos artesanales en que se podía reutilizar todo.
Sí, pero no siempre ha sido así. Los zapateros hemos pasado unos años muy malos por falta de materiales adecuados para trabajar, pero gracias a que los fabricantes de pegamentos se pusieron las pilas hoy disponemos de un pegamento que nos permite reparar en condiciones. Afortunadamente, hace mucho que no le digo a un cliente que no puedo arreglar su calzado. Y además asesoramos al usuario, no sólo sobre el tipo de suela y calzado que le conviene sino también sobre si merece la pena reparar o no. Porque hay veces en que tengo que decirles que no, que cambien de bota o zapatilla, que ya no compensa el arreglo. Y la gente agradece la honestidad, que no vayas a sacarle los cuartos, así que cuando compran ese calzado nuevo luego vuelven para cambiarle la suela cuando se ha desgastado.
¿Qué hay de la escalada? Porque ése es un campo más concreto y delicado.
Desde luego que lo es. La escalada es un mundo aparte y para empezar por el tipo de roca donde se practique. No es lo mismo granito que caliza, que si hay desplome… En mi taller tengo seis gomas distintas sólo para escalada, para los pies de gato, y las hay para cada tipo de especialidad y terreno. También hay una marca muy buena aquí, que es FiveTen, que junto a Vibram son las que trabajo para escalada.
¿Hay alguna cosa especial que a veces te pidan los clientes, algo fuera de lo corriente?
Hay mucha variedad de suelas y colores, pero alguna vez me ha pasado que la gente quiera personalizar todavía más su calzado. Por ejemplo, hubo una señora que quiso una suela a juego con el calzado, en color rojo, para que se pareciera a unos zapatos muy estilosos que tenía, de vestir. La verdad es que la gama del producto es tan amplia que hay para todos los públicos. Por ejemplo, hubo un señor que vino porque se había caído y se rompió el brazo. Y tenía un perro muy grande que a veces le desequilibraba y no quería volver a caerse, así que me pidió un cambio de suela que le diera esa seguridad. Yo mismo uso calzado normal, como botas de agua, que tienen suelas Vibram y sé que voy muy seguro. Sobre todo en estos últimos días, con lo que ha llovido, te dan esa garantía de adherencia.
Muchas gracias, Paco, por tu atención. Nos despedimos hasta volver a encontrarnos en tu taller.
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