Entrevistamos a Luis, guía de linces y lobos en Andalucía y en la Sierra de la Culebra (Zamora), respectivamente. ¿Qué tal pintan las cosas para el lince ibérico? Leí hace poco que había razones para el optimismo para una especie de felino que es de las más amenazadas del mundo.
La población está creciendo, pero con altibajos. Lo mejor es que las poblaciones de Andújar (Norte de Jaén, Sierra Morena) y Cardeña (Córdoba, Sierra Morena) se han conectado. Lo peor es que la Administración de Andalucía no está invirtiendo en el asunto: deberían invertir en re-introducción de conejo, que es lo que come el lince. La tercera población es la de Doñana, donde hay más conejos pero menos linces. También se está introduciendo lince en Badajoz y en los Montes de Toledo, pero es curioso porque tiran para este último enclave. Debe ser porque el hábitat les gusta más.
Las diferencias físicas entre el lince europeo o boreal y el nuestro, el ibérico, son notables. ¡El boreal parece uno de los nuestros después de haber ido un año al gimnasio!
Sí, el lince ibérico es más pequeño que su primo del Norte de Europa, el boreal, y está muy especializado en conejo. El boreal obtiene piezas más grandes, como corzos, aunque aquí algún macho grande ha llegado a matar ciervas. El lince ibérico también caza paloma, liebre, urraca, pero el 80% de lo que caza es conejo.
Aquí son especies diferenciadas, no es como en el caso del lobo, que son subespecies salvo en el caso del lobo mongol y asiático, que son especies diferentes. Los lobos de la Península y los del resto de Europa son bastante parecidos: los linces, como bien has dicho, no tanto.
Nuestro lince depende mucho del conejo, como has afirmado. ¿Qué problemas arrastra el conejo peninsular de hoy?
La mixomatosis diezmó la población de conejo en el Sur de la Península y la fiebre hemorrágica vírica afectó más en el Norte. Hoy en día, el principal problema es la pérdida de su hábitat natural: los cotos de caza han aumentado por sobre las zonas de laboreo y dehesa, lo que ha reprimido la población de conejo. Cada vez se maneja menos el monte abierto, donde el conejo se mueve mejor y, por tanto, puede sobrevivir el lince.
¿Cómo se puede acercar uno al lince?
Para empezar, de la mano de un guía que sepa cómo acercarse y a dónde se debe acudir para verlos. Hay dos métodos. Uno es transitando con el coche por zonas donde pueden estar sesteando. Es más difícil verlos, pero si lo consigues los ves más de cerca. Otro método es por panorámica, desde lugares altos, pero lo ves más de lejos. Primero con prismáticos y luego, una vez localizados, con telescopio. Doñana y Andújar son zonas especiales, donde se les ve con bastante frecuencia. Enero y febrero son meses más propicios, por ser época de celo, pero se pueden ver con cierta facilidad siempre que uno vaya con alguien que sepa.
Tenemos que recordar que está prohibidísimo alimentar a la fauna salvaje y debemos tener cuidado con el coche, en las zonas de lince, para no atropellarles sin querer.
¿Qué hay de los lobos? Su población estaba aumentando claramente, pese al empeño de la Administración en controlarles por medio de los polémicos cupos de caza.
La cosa va bien, pero depende de por dónde lo mires. El lobo en Sierra Morena está en peligro de extinción y ya casi ha desaparecido, ante la inacción absoluta de la Junta de Andalucía. La regeneración de la especie llega por el Norte y en Ávila, Segovia y Madrid ya empieza a haber lobos. Las poblaciones autóctonas del Sur, por el contrario, están condenadas. Pasa lo mismo que con el lince, que no se invierte en ello y la población se resiente.
Sobre los daños que producen los lobos hay que decir que son muy relativos. Para empezar, muchas predaciones que sufre el ganado las causan perros asilvestrados, no los lobos. En Zamora los ganaderos están rodeados de lobos y no sufren tantos ataques, en proporción, porque protegen muy bien su ganado. Los mastines están dando un gran resultado en este sentido, porque ahuyentan a los lobos.
¿Se puede descartar entonces la caza del lobo como un control necesario de su población, para reducir los daños en las fincas?
Hay mucho mito en torno al daño que produce el lobo. La realidad es que actúan como sanitarios del monte porque eliminan a los herbívoros enfermos y evitan los contagios, por ejemplo, de tuberculosis, que es un verdadero problema para la fauna salvaje y el ganado. Al ser depredadores tan inteligentes, los lobos son muy intuitivos y seleccionan a las presas más débiles y enfermas, lo que tiene un efecto muy positivo en la salud de las poblaciones salvajes. Las poblaciones de venados, por ejemplo, que se dedican en exclusiva a la caza, notan esta mejoría cuando el lobo actúa porque limpia sus manadas y evitan contagios. Son como una mano invisible que cuida la salud de ciervos, jabalíes, corzos…
Ese ojo clínico no lo tienen los cazadores humanos, que matan con igual facilidad a uno u otro ejemplar y discriminan por la belleza de sus atributos: cornamenta, tamaño…
Claro. El problema de la caza humana, al contrario que pasa con el lobo, es que se matan los mejores trofeos y no los enfermos. Se produce una selección artificial que es a la inversa, porque sobreviven los individuos enfermos. Por lo tanto, las poblaciones de ciervo, de gamo, etc, se enferman y degeneran las especies. Para evitar este problema, en las fincas de caza se está recurriendo a los descastes: se abaten miembros que no son tan de trofeo para hacer una selección artificial, también, pero un poco más lógica.
Por el contrario, el lobo es insuperable como médico del ganado salvaje: nadie puede superar el ojo clínico que tienen. Incluso cuando parece que han abatido a un ejemplar de trofeo, al analizarse los restos, muchas veces se descubre que ese individuo padecía por ejemplo de leucemia. Y el exceso de jabalíes, sin ir más lejos, produce auténticos desastres en la flora y fauna: depredan todo lo que pillan, por lo que es necesario que los lobos les controlen a su vez. Es una cadena.
Los lobos notan con su olfato, su instinto milenario, que algo no anda bien con ese ejemplar aparentemente tan sano. Es lo que tiene cazar en el cuerpo a cuerpo y no a cientos de metros de distancia, con una escopeta: saben mejor que nadie lo que están haciendo.
Así es, pero es que además ya se está invirtiendo la tendencia y se está prefiriendo avistar al lobo: no matarlo. La Administración está entendiendo, como la sociedad, que el lobo es un recurso que da más dinero que problemas. La caza está bajando con respecto a los avistamientos, que están aumentando.
Nos quedamos con esa última reflexión: la gente está aprendiendo a disfrutar de los animales sin necesidad de abatirlos o explotarlos de alguna manera, simplemente admirándose de su belleza natural. Gracias por tu testimonio, amigo, y hasta pronto.